La piel es el órgano más grande del ser humano y el más visible; constituye aproximadamente 15% del peso total de una persona.. .. En cada centímetro alberga millones de células y terminaciones nerviosas especializadas para palpar (sentido del tacto), sentir calor, frío y dolor; a su vez, contiene glándulas sebáceas y sudoríparas, así como folículos pilosos, en tanto una extensa red de vasos sanguíneos nutre a esta compleja estructura.
Regularmente el médico general o el dermatólogo pueden identificar las alteraciones a través de una simple exploración visual. Las características reveladoras incluyen tamaño, forma, textura, color y localización de la anomalía, además de la presencia o ausencia de otros signos o síntomas.
Un dermatólogo posee amplios conocimientos (cirugía, reumatología, inmunología, neurología enfermedades infecciosas y endocrinología). Un factor de importancia para los dermatólogos y además para saber la procedencia de enfermedades dermatológicas es la genética.
Las características reveladoras incluyen tamaño, forma, textura, color y localización de la anomalía, además de la presencia o ausencia de otros signos o síntomas. Sin embargo, en otros casos el especialista debe extraer pequeña porción de piel para examinarla al microscopio (biopsia), a fin de establecer el diagnóstico adecuado.
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Usted es un buen ciudadano. Se ducha por la mañana antes de ir a trabajar para no compartir sus efluvios corporales con el resto de la Humanidad. Y, como es natural, se aplica generosamente el desodorante antes de vestirse para asegurarse de que se mantendrán a raya el resto de la jornada. Pues bien, sepa que aunque el resto de sus congéneres aplauden su , la ciencia le suspende en la hora de aplicación.

Usted es un buen ciudadano. Se ducha por la mañana antes de ir a trabajar para no compartir sus efluvios corporales con el resto de la Humanidad. Y, como es natural, se aplica generosamente el desodorante antes de vestirse para asegurarse de que se mantendrán a raya el resto de la jornada. Pues bien, sepa que aunque el resto de sus congéneres aplauden su aseo matutino, la ciencia le suspende en la hora de aplicación.

Querida lectora: a estas alturas de verano y tras incontables sinsabores intentando mantener dentro del biquini algunas vellosidades rebeldes empecinadas en asomar intrépidamente cada vez que se tumba en la toalla, tal vez empiece a considerar la posibilidad de una operación de exterminio masiva. Puede que incluso crea que así estará más limpia, al sudar menos en la entrepierna.