La piel es el órgano más grande del ser humano y el más visible; constituye aproximadamente 15% del peso total de una persona.. .. En cada centímetro alberga millones de células y terminaciones nerviosas especializadas para palpar (sentido del tacto), sentir calor, frío y dolor; a su vez, contiene glándulas sebáceas y sudoríparas, así como folículos pilosos, en tanto una extensa red de vasos sanguíneos nutre a esta compleja estructura.
Regularmente el médico general o el dermatólogo pueden identificar las alteraciones a través de una simple exploración visual. Las características reveladoras incluyen tamaño, forma, textura, color y localización de la anomalía, además de la presencia o ausencia de otros signos o síntomas.
Un dermatólogo posee amplios conocimientos (cirugía, reumatología, inmunología, neurología enfermedades infecciosas y endocrinología). Un factor de importancia para los dermatólogos y además para saber la procedencia de enfermedades dermatológicas es la genética.
Las características reveladoras incluyen tamaño, forma, textura, color y localización de la anomalía, además de la presencia o ausencia de otros signos o síntomas. Sin embargo, en otros casos el especialista debe extraer pequeña porción de piel para examinarla al microscopio (biopsia), a fin de establecer el diagnóstico adecuado.
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Frío contra las verrugas

un paciente sometido a crioterapia

Las verrugas son lesiones cutáneas causadas por el virus del papiloma humano. Se considera una verruga común aquella protuberancia dura, con superficie rugosa y un diámetro de entre 1 milímetro y 1 centímetro.

 

La mayoría de las que desarrollan los niños desaparecen espontáneamente sin ningún tipo de tratamiento, al cabo de unos meses o entre 2 y 3 años. Sin embargo, las que aparecen en adultos pueden tardar más en curarse por sí mismas, así que se recomienda acudir al especialista para que las erradique.

Las verrugas se propagan con mayor facilidad en la piel de manos y rostro, sobre todo en el periodo estival o en lugares cálidos. Por esta razón es recomendable tener un especial cuidado en piscinas o duchas de gimnasios donde el ambiente húmedo y la exposición de la piel desnuda favorecen el contagio.

La crioterapia es uno de los tratamientos más empleados por los dermatólogos para eliminar estas lesiones. Consiste en quemar la verruga, de forma controlada, a través de la congelación con nitrógeno. Según declaraciones del dermatólogo del Hospital Quirón de Madrid, Javier Pedraz, aTodoDermo, la criogenia “se utiliza para quemar verrugas de todo tipo: víricas, queratosis seborreicas, queratosis actínicas, condilomas acuminados o verrugas genitales, los papilomas que aparecen en la planta de los pies, para fibromas, esas pequeñas verrugas del cuello y las axilas, etcétera. En general para acabar con lesiones tumorales benignas”.

Su popularidad radica en que se trata de un procedimiento rápido, eficaz y que no tiene apenas contraindicaciones. La mayoría de los especialistas ya dispone de nitrógeno líquido en sus consultas. Sin embargo, aunque el método tenga ventajas, su resultado deja una herida, así que debe evitarse todo lo posible en personas que sigan un tratamiento con anticoagulantes o que cicatricen mal.

Aunque el término ‘verruga’ se suele utilizar para denominar cualquier tipo de excreción que aparece en la piel, es muy importante tener en cuenta que la verruga sólo es la que está causada por el virus del papiloma humano y que hay otras lesiones, benignas o malignas, que pueden parecer una verruga, pero que no lo son, por lo que es preciso el diagnóstico de un experto antes de comenzar ningún tipo de tratamiento. 

 

Fuente: dmedicina.com